Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

Abraham Lincoln

jueves, 15 de abril de 2010

Otra vez Vicenç Navarro

Mientras reflexiono sobre la siguiente pregunta que me hago: ¿Por qué a las derechas les parece bien la Transición y a las izquierdas les parece mal, si se supone que fue un consenso? me encuentro con un magnífico artículo en los blogs de Público que corto y pego a continuación:

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1956/la-censura-politica-en-los-medios/

La censura política en los medios

15 Abr 2010
VICENÇ NAVARRO

Durante mi largo exilio viví en dos monarquías (Suecia y Reino Unido) y en una república (EEUU), y pude ver en los medios de información de aquellos países críticas abundantes a sus jefes de Estado y a los sistemas políticos que representaban, tal como es de esperar en cualquier país democrático.
No así en España. Cuando me integré de nuevo a mi país vi una situación muy distinta. La gran mayoría de los medios de información ofrecían, y continúan ofreciendo, un blindaje mediático al rey y a la monarquía, frente a cualquier tipo de crítica. En realidad, tales medios promocionaban al rey y a la monarquía en una campaña propagandística, presentando a la monarquía como un elemento de estabilidad, la manera cortesana de definir el orden profundamente conservador heredado del régimen dictatorial anterior. En tal propaganda, el rey se presentaba como un demócrata camuflado durante la dictadura, que nos había traído la democracia. Criticar al rey se veía como criticar la Transición y el establecimiento de la democracia.
Es fácilmente demostrable que esta imagen del monarca es profundamente falsa. El rey era un producto del régimen anterior y su comportamiento durante la dictadura y en la Transición así lo demostró. Su supuesta vocación democrática quedó falseada en las primeras propuestas que el primer Gobierno monárquico hizo para establecer la democracia. Tanto en las reglas del proceso democrático, como en la limitación en las ofertas políticas al electorado, las propuestas del rey eran escasamente democráticas. Fueron las movilizaciones populares, y muy en especial las huelgas políticas de la clase trabajadora, las que forzaron una apertura y la democratización de aquellas propuestas. La debilidad de las izquierdas, recién salidas de la clandestinidad, y el dominio de las derechas en el aparato del Estado, así como en la sociedad civil, incluidos sus medios de información y persuasión, explican, sin embargo, que aquella Transición inmodélica diera lugar a una democracia vigilada y enormemente limitada, en la que la cultura promovida por los medios era profundamente conservadora y excluyente de las voces republicanas. El orden profundamente conservador establecido tenía a la monarquía como su eje, lo
cual explica su blindaje mediático.
No fue hasta hace poco que la televisión, el mayor medio de difusión en España, exhibió un documental, “Els nens perduts del franquisme” (Los niños perdidos del franquismo), de Montserrat Armengou y Ricard Belis, que muestra el nivel de represión y horror que representó aquella dictadura. Este documental, que vio la luz en la televisión pública catalana, ponía de manifiesto cómo el robo de niños de las familias represaliadas, que se estaba denunciando en Argentina, había ocurrido con creces bajo la dictadura de Franco. En realidad, tal documental causó la integración del caso de los niños robados por el fascismo en la investigación del juez Garzón sobre los crímenes del régimen anterior. Este documental, que recibió gran número de galardones en el extranjero, tuvo escasa difusión fuera de Catalunya, y las autonomías gobernadas por el PP nunca lo mostraron en sus medios televisivos públicos.
Tal resistencia a conocer aquel pasado fue lo que determinó el caso Garzón. El Tribunal Supremo, presidido por una persona profundamente conservadora que había jurado lealtad al movimiento fascista, admitió la denuncia del partido fascista, la Falange, en contra del único juez en España, Garzón, que intentó llevar a los tribunales a los responsables de aquellas atrocidades, siendo su causa supervisada por otro miembro del Tribunal, Adolfo Prego (que será el que redactará la sentencia final), admirador del mayor ideólogo que tiene el fascismo en España, Pío Moa.
Mientras, a los autores de aquel documental se les ha prohibido, en la práctica, emitir su nueva obra, ¿Monarquía o República?, en la que se daba voz a personas republicanas, críticas del sistema monárquico (algo bastante inédito en los canales públicos), así como a partidarios de la monarquía. Mònica Terribas, directora de TV3, vetó el documental aduciendo, sorprendentemente, que lo hacía para proteger la libertad de los ciudadanos, asumiendo que su prohibición venía motivada por el interés de proteger a la ciudadanía de un posible sesgo republicano en el programa. Tal motivación no impidió, sin embargo, que tal directora aprobara la emisión de un documental (presentado como ficción), 23-F: el día más difícil del Rey, que era una mera propaganda de la monarquía y del papel del rey en el fallido golpe militar del 23 de febrero de 1981. No hay duda de que los portavoces de TV3 y sus apologistas en el mundo mediático negarán que haya habido un veto político, señalando –como hizo Mònica Terribas– que es una mera suspensión temporal hasta que se haya corregido su orientación. Tales declaraciones ignoran que el documental, tal como lo han hecho sus autores, ha sido prohibido, nunca se mostrará su versión original y nunca se emitirá, a no ser que se modifique. Esto, en una sociedad democrática, se llama censura.
La Vanguardia, el diario monárquico de Catalunya, propiedad de la familia del conde Godó (uno de los mayores colaboradores que el régimen anterior tuvo en Catalunya) felicitó a Mònica Terribas por su suspensión (el término que se utilizó para definir el veto), indicando que “la objetividad y el rigor que deben ofrecer la actuación de toda la televisión pública, han llevado a suspender la emisión de un documental sobre la república y la monarquía, que requería un enfoque distinto” (10-04-10), lo cual significa que se desea que se diluyan todavía más las voces republicanas, dilución que, en el caso de La Vanguardia, alcanza su máxima expresión, equivalente a eliminación, pues tal rotativo nunca ha publicado un artículo favorable al establecimiento de la república en España. Esto es lo que el establishment mediático define como libertad de expresión.

Vicenç Navarro es catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra

7 comentarios:

Anónimo dijo...

A la derecha le parece bien la transición porque la hicieron ellos.

A la izquierda, hasta hace pocos años, también le parecía bien, porque la aceptaron.

Desde hace pocos años, a algún sector de la izquierda no le gusta tanto la transición. Pero ése es un debate interno de la izquierda, un debate entre quienes entonces hicieron las cosas de una manera y quienes ahora no las harían así.

Lo cierto es que las primeras elecciones democráticas las ganó el centro-derecha. Y las segundas también, y creo recordar que de manera todavía más contundente que las primeras, sobre todo teniendo en cuenta que psoe y pce ya habían tenido tiempo para organizarse. Y que el psoe ganó en el 82 cuando había centrado ya mucho sus posiciones, abandonado el marximo y muchas otras cosas.

Espartaco dijo...

Pues sí, hasta allí yo ya había llegado, a la derecha de antes y a la de ahora (que sigue sin condenar el franquismo) la Transición le parece cojonuda.

A la izquierda de entonces (no a toda pero sí a la gran mayoría) le pareció un paso de gigante. A la izquierda de 30 años después le parece un timo porque esa transición trajo lo que trajo, no la democracia.

Por cierto le recuerdo que el PSOE abandonó el Marxismo en Suresnes, un "poquico" antes.

Anónimo dijo...

Hola, decir que en España no hay democracia me parece una tonteria, en el mejor de los casos. Otra cosa es que hay aspectos que se podrían mejorar (como todo en esta vida) o que usted prefiera otras formas de gobierno. Respecto al articulo comparar Estados Unidos, Reino Unido o Suecia con España es muy arriesgado. Aqui uno dice que se siente Español, siente orgullo por la bandera y le gusta el himno nacional y es un autentico fascista (palabra que se emplea muy a menudo sin detenerse a considerar seriamente lo que significa) para una gran parte de la izquierda. En los Estados Unidos por ejemplo me parece que eso no pasa.

Espartaco dijo...

¿De veras cree usted que esto es una democracia o un régimen parlamentario con algunas libertades? (Que no son malas, desde luego)

Anónimo dijo...

Y según usted que es una democracia, sería tan amable de explicamerlo que algun ejemplo real, algún pais que conozca cuyo sistema sea mejor que la democracia occidental?

Unknown dijo...

La República popular de China, por supuesto. Tienen praderas, estepas, desiertos, bosques subtropicales, 14.500 kilómetros de playas, el Himalaya …

Y por si fuera poco son comunistas y capitalistas a la vez.

Allí el que no esta contento es por que no quiere.

Espartaco dijo...

No deja de ser curioso el argumento de que éste es el mejor de los sistemas posibles ya que es el argumento de las democracias liberales de antes de la II Guerra Mundial. ¿Había algo distinto en ese momento? Sí, el fascismo y el comunismo. ¿Se creó algo distinto después? Sí, se profundizó, y mucho, en la democracia europea.

Si no hubiera habido gente que quería cambiar seguiríamos son Seguridad Social, sin educación gratuita, sin sanidad... en fin, como parece que quiere usted, no cambiar esto