Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

Abraham Lincoln

jueves, 6 de mayo de 2010

Qué pasa en Grecia

Visto lo que pasa en Haití, voy a contar una fábula que bien sirve para España, para Grecia, para Francia, para Colombia... para cualquier país.

Érase un trabajador que había hecho sus ahorrillos, tenía un buen caudal y el director del banco le dijo que era una lástima que tuviese ese dinero en su cuenta corriente, que era mejor ponerlo a trabajar.

Él no sabía que el dinero pudiera trabajar. Claro, él era un trabajador desde los 14 años y nunca había visto en el tajo a ningún billete, pero sabía que no tenía muchos estudios y todos los días por la tele le machaban la cabeza con eso de la bolsa, la economía y Wall Street.

Un buen día decidió hacer caso a su buen amigo, el director del banco, y se sentó en su despacho dispuesto a dejarse aconsejar. El dinero del buen trabajador fue a parar a un novedoso producto financiero que prometía altísimos intereses anuales. "¿Lo ves?" le espetaba el director "así trabaja el dinero en el sistema capitalista, cada año serás un poquito más rico gracias a la bolsa y a la libertad de mercado"

El buen hombre se lo creyó ya que los intereses, trimestrales ellos, engordaban su cuenta de resultados. Sin embargo ocurrió que aquél dinero, por extraño que parezca, acabó convertido en acciones de una multinacional en la que, cachis en la mar, estaba como empleado.

Al cabo de un tiempo, el director del banco llamó a su cliente, nuestro protagonista, y le dijo que el mercado estaba muy regulado, que había muchas trabas y que era necesario, para que su dinero trabajase más, votar a un partido que prometía acabar con las trabas y regulaciones del pasado. No sólo lo decía el director del banco, lo decían los periódicos, las radios, las televisiones... y los dos grandes partidos de su país así que, aquél trabajador votó por el partido que más desregulación le prometía.

Y ganó. Ganó con muchos votos. Lo que pasó después es de sobra conocido por todos. Primero abarataron el despido, luego le despidieron para contratar a otros trabajadores por menos dinero, al final deslocalizaron la empresa y tuvo que malvender sus acciones (unos especuladores de la City habían provocado que bajasen mucho de valor) para poder comer. Perdió todo lo que tenía. Y eso le pasó a mucha gente en aquél país.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé quién es más estúpido aquí, si el pobrecito trabajador que metió su dinero donde no debía o el bloguero que lo cuenta y que parece pensar que todo el mundo en grecia ha sido estúpido, con este tono partenalista y ñoño, que piensa que todos somos tan cortitos como la honrada hormiguita de su cuento. Sr. Espartaco, créame, algunos de sus lectores (con la excepción del gnomo) son más inteligentes que usted. Por si no se había dado cuenta ya.

Craso Longino dijo...

Algunos si. Usted no, usted es un listillo.

Anónimo dijo...

El más estúpido, además de insultón, es, sin duda alguna, el anónimo cansino.

Anónimo dijo...

El pobrecito griego nunca estuvo a favor del capitalismo, lo que pasa es que le engañaron. Ganó un montón de pasta especulando en bolsa, pero él no sabía que esa pasta la perdían otros, pensaba que era cosa de magia. Él tampoco quería votar a los cochinos capitalistas, en realidad quería sacar su dinero, que no le dieran ningún interés por su pasta (porque el pobrecito griego nunca quiso ganar dinero sin mover un músculo, él quería trabajar mucho y ganar poco) y votar a la izquierda, pero le volvieron a engañar y votó a la derecha. Ahora, por fin, el pobrecito griego ha visto la luz. ¡Qué tonto el pobrecito griego! ¿Cómo no supo ver que era todo un engaño cuando ganaba tanto dinero en la bolsa?

Craso Longino dijo...

Venga, haced gracietas con esto también

Los muertos durante las protestas en Grecia fueron obligados a trabajar bajo amenazas

dAv!d dijo...

Cuan estúpido debo ser, Sr. Anónimo, que me siento halagado por su juicio sobre mi falta de inteligencia cuando viene de alguien que piensa como usted.
Muchas gracias.

Anónimo dijo...

sin coñas, señor Craso Longino, alter ego de espartaco: todo el mundo trabaja obligado, con huelga o sin huelga. la responsabilidad de esas muertes recae sobre las personas que provocaron el incendio. No sobre los dueños del banco, no sobre los huelguistas en general, no sobre el capitalismo internacional ni sobre la conspiración judeomasónica que está orquestando las protestas en grecia: sobre las personas que provocaron ese incendio. Un incendio siempre es extremadamente peligroso y ninguna huelga ni protesta lo justifica.

dAv!d dijo...

Lo que también pasa en Grecia:

Los comunistas griegos tomando la acrópolis con una pancarta gigantesca que reza "Pueblos del mundo, levantaos".

dAv!d dijo...

El vídeo que decía.

http://vtv.gob.ve/videos-emisiones-anteriores/35132

Craso Longino dijo...

¿Trabajar obligado? No quiere usted saber que en Grecia (como en España) la huelga es un derecho constitucional (Artículo 23 de la Constitución de 1975).

Tampoco sabe usted leer, o es un manipulador. En un comentario del 5 de mayo dejé clara mi opinión sobre quienes son los responsables directos de la muerte de esos tres trabajadores. Y hoy añado que además son responsables de que la noticia sea esa y no la movilización de miles de trabajadores. Con esto los asesinos de los cócteles molotof han prestado un servicio impagable a los que dicen combatir. Que se lo pregunten al comisario Conesa y sus grapos.

Ahora bien, hay otros culpables y son los responsables del banco que restringieron un derecho fundamental a los trabajadores y los pusieron en peligro.

Bocazas

Anónimo dijo...

Sr. Craso Longino, está usted perdiendo los papeles. Ya, ya se va poniendo al nivel del resto... cómo me alegro.

Craso Longino dijo...

Y yo me alegro de que usted se alegre. Siempre es satisfactorio alegrarle a alguien la vida.

Gustavo dijo...

La verdad que yo lo que menos me imaginaba que esto fuera a pasar en un pais europeo. Es practicamente un calco de lo quew ocurrio en Argentina en 2001