¿Repugnate? Sí, pero amparado en la libertad de expresión. En esta democracia tan suya (de ellos) y tras el post de ayer en el que se indicaba la censura de los medios de comunicación con todo lo relativo a la monarquía borbónica, tenemos ahora la oportunidad de actuar como consumidores que somos (en eso quedó la democracia), en pedir que retiren esta obra.
La petición ha llegado a este blog en forma de correo electrónico y no puede ser de otra forma, nos hacemos eco y dejamos el enlace para que quien lo desee solicite a Amazon, La Casa del Libro y El Corte Inglés que retiren esta "obrita" de sus estanterías.
2 comentarios:
Hemos llegado a un nivel de estupidez vergonzoso, a un punto de no retorno: no se puede creer que pasando ciertos límites se pueda volver a la cordura.
Estamos frente a un fascista más de la era contemporánea, Richard Cohen. Quizás deberíamos estudiar su sexualidad, la de Cohen, y observar sus puntos inmorales, que haberlos los habrá, dado que la moralidad es subjetiva.
Con esto quiero decir que la sexualidad la vive cada uno como quiere y como le da la gana sin que una tercera persona tenga que realizar injerencias, como las de Cohen. A mí la sexualidad de un homosexual no preocupa lo más mínimo, pues para mí la condición sexual de una persona no es lo más importante. Para Cohen parece ser que sí, especialmente cuando la sexualidad no es la que a él le gusta practicar. Habría que preguntarle a Cohen si para él es una enfermedad la práctica de felaciones, sexo anal y demás prácticas que no incluyan penetración vaginal en las relaciones heterosexuales. Cohen lo que debería hacer es calificar a las personas por su actuación dentro de la sociedad, de su trabajo y de sus acciones con los demás, y no por cómo disfrutan sexualmente, pero Cohen parece ser que necesita meterse en alcobas ajenas.
Publicar un comentario en la entrada