Fernando Lafuente fue ese concejal que en el anterior mandato municipal a todos nos sorprendió con intervenciones plenarias punzantes, agresivas, valientes, locuaces y sobre todo veraces. Veraces porque en más de una ocasión ponía el dedo en la llaga y además lo introducía hasta la altura correcta. Son memorables algunas de las que realizó (dicen las malas lenguas que era otro quien se las escribía, otro quien tomaba posición política por él, y además por cuatro gordas) pero en todo caso era él la figura que simbolizaba, casi en solitario, se puede decir, la oposición municiapal a Elboj. Luego el tiempo hace extraños compañeros de viaje y la permanencia en el poder de Biel por una parte y de Elboj por otra nos hizo presenciar un noviazgo imposible.
Algunos pensamos que dada la incompatibilidad de caracteres el noviazgo no pasaría de la luna de miel, pero poco a poco vimos como el tiempo nos iba confirmando en nuestro error.
Y así hemos llegado hasta hoy, hasta un punto de inflexión que ya no tiene vuelta atrás. Me referiero naturalmente al consabido tema del Alcoraz.
Efectivamente hubo un compromiso personal del Alcalde para pagar las obras del Alcoraz y no dijo nada a nadie, ni él, ni tampoco dijo nada el Gobierno de Aragón, no la propia S.D.Huesca, que también lo sabía y también calló. Este acuerdo es propio del fútbol de élite, sin luz ni taquígrafos, vergonzante y por lo tanto es mejor decirlo con la boca pequeña.
Hay alguna novedad hoy en los medios de comunicación, tanto Radio Huesca como la Nueva España, pero ya saben que hay formas y formas de informar (o de ejercer la censura) y esta es una de esas ocasiones, sobre todo en el caso de la Nueva España (cada día más merecedora de dicho sustantivo) periódico afín al poder, lameculos, de encefalograma plano, preocupado por no tener que recibir un tirón de orejas por no publicar a los consabidos Solanes, Rodríguez Prendes, Vicentes Gállegos o a la no tan abundante yeguada militar.
Me voy del tiesto, son tantas cosas. El tema es que el Caso Alcoraz daría para que Lafuente sacase todo lo que demostró en pasadas sesiones (más memorables y auténticas) y frenase las pretensiones despóticas del Sr. Elboj, lo que le devolvería credibilidad en su gestión política, hasta la fecha bastante gris por no emplear colores más oscuros.
Sin embargo tal esperanza es vana. Hace tiempo que vendió su alma. No es recuperable. Todo está perdido. No queda esperanza. ¿Mantendrá la oposición su suave vocecita (tapada por los medios, claro) en tonos un poco elevados con este asunto hasta las Navidades? (porque hasta Reyes es pedir demasiado, ya sabemos) o se conformarán con la media docena de líneas que han publicado sobre ellos en la página 33 de la Nueva España?
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