Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

Abraham Lincoln

martes, 20 de julio de 2010

Controladores

Un estado democrático y de derecho no puede sufrir el chantaje permanente por parte de una élite privilegiada cuyos salarios están muy por encima de la media. Una sociedad como la nuestra no puede estar al albur de saber si disfrutará o no de sus vacaciones por unas reivindicaciones que están al margen de los criterios democráticos. Esta élite se apoya en su posición de fuerza para chantajear constantemente al resto de trabajadores sabiendo que sus puestos de trabajo, su capacidad de control de los flujos, están considerados inviolables.

Se manejan por un oscuro sindicato, poco transparente pero con mucho poder en la sombra y hasta el momento han conseguido siempre sus objetivos, vivir como reyes a costa del dinero público.

La única respuesta posible pasa por la inmediata intervención pública del sector, si es necesario socializando, militarizado o lo que sea para que esos señores se regulen por las normas democráticas y no al revés.

Como todo el mundo habrá deducido ya no hablo de los controladores aéreos, hablo de los banqueros.

4 comentarios:

Víctor C. dijo...

Efectivamente, debería haber una inmediata intervención pública , porque si no, aquí parece que todo vale. Los Bancos, la cajas, todos incurren en latrocinio consentido, un latrocinio legal, que no legítimo, para que puedan robarnos.

Un saludo.

Craso Longino dijo...

Estaba convencido de que usted apostaba por que los “civilizaran”. Su propuesta de militarizarlos me deja de piedra. ¡Vaya ardor guerrero sobrevenido!

Craso Longino dijo...

Pensaba que era una flipadura suya, pero veo que hay otros que también se lo están planteando…

milicontrol

Espartaco dijo...

No veo inconveniente en tener una división de banca (una especie de caja del cuartel) con los Botín y compañía siempre que sea dentro del Ejército Rojo.

Bueno, veo que comprende el valor de mi ironía.