Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

Abraham Lincoln

jueves, 28 de enero de 2010

Tengo una pregunta para usted

Nada más y nada menos que una asociación de vecinos pretende revivir en huesqueta el formato que tanto éxito ha cosechado tanto en la TVE como en su vecina francesa: un político se sienta delante de los vecinos y éstos le preguntan. ¿Cabrá mayor osadía?

Sólo unos pocos desesperados ha accedido a participar en una reunión abierta ante la ciudadanía (me refiero a desesperados porque han sido únicamente los grupos de la oposición) Tanto el PAR como el PSOE han declinado la invitación.

Nadie duda que no aceptar esa oferta sólo responde al miedo. Miedo a la ciudadanía, miedo a la explicación pública, miedo a la transparencia, miedo a la crítica, miedo, en definitiva, a la democracia. Y decimos bien, miedo a la democracia porque el modelo de participación ciudadana del PSOE-PAR, pero sobre todo del PSOE oscense es de acercamiento a las masas con tintes populistas. Le gustan los encuentros masivos con el pueblo (fútbol, balonmano, toros, fiestas populares...) pero sólo aquellos en los que el líder es aclamado (u odiado) desde la distancia. Él en su pedestal. Cuando hace encuentros ciudadanos se guarda mucho de evitar desagradables intervenciones y siempre están orientadas a la dinámica de yo hablo y tú escuchas.

Esta vez la asociación de vecinos ha ido demasiado lejos y tendrá que pagar por semejante desfachatez. ¿Cómo? ya veremos, volveremos a enviar a la SGAE o incluso algo todavía peor.

Yo, para salvar al PSOE (el PAR no tiene remedio, ni con Ruspira al frente) propondría mandar invitaciones a los dos presuntos alcaldables que suenan en los mentideros: Cajal y Larraz.

El primero no debería tener mayor problema, es más, así se daría a conocer para el común de los mortales (fuera del ámbito hospitalario apenas lo conoce su vecina del 2º B) mientras que Larraz... eso sí sería todo un punto. Nada menos que todo un Consejero del Gobierno de Aragón decide bajar al ruedo y torear en una plaza tan coqueta como esa. Eso sería una buena presentación en sociedad, sí señor. Y un buen aviso a navegantes (es decir, a la oposición): no se crean que en mayo del próximo año tendrán un desfile militar, aquí estoy yo para impedirlo.

Claro que, según apuntan, también él tiene miedo del Caudillo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y por qué quiere la izquierda impedir un desfile militar? ¿qué han hecho de malo?

Espartaco dijo...

Porque la música militar nunca me supo levantar.

Craso Longino dijo...

Menos mal que esta usted ahí para impedirlo.

Me deja usted mucho más tranquilo.

Los desfilantes, acojonaos tienen que estar.

Aunque pensándolo bien no se que sería peor, el desfile o el enajenado. O cualquiera de los cagazas que no sólo no han tenido arrestos para pararle los pies; lo han hecho senador.