Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

Abraham Lincoln
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miércoles, 23 de marzo de 2011

Sobre la realidad

Excelente reflexión que nos dejó el pasado domingo Luis García Montero en el Diario Público sobre la realidad de nuestra política y su ficción:


Los lectores guardamos recuerdos, junto a Antonio Machado, de un patio de Sevilla y de un huerto donde madura el limonero. También nos hemos sentido olvidados muchas veces, al lado de Bécquer, en un ángulo oscuro del salón. Y solemos vivir en una frontera que se agita entre la realidad y el deseo, como nos explicó Cernuda. El martes pasado, después de una lectura de poemas en la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla, se me acercó una amiga lectora para comentarme que el Ayuntamiento va a poner el nombre de Felipe González a su gran biblioteca pública.
El malestar que sentí no depende de mis opiniones políticas sobre la infanta Elena o Felipe González. Como cualquier ciudadano, tengo una historia de heridas particulares con nuestros presidentes. Felipe González no es para mí el impulsor de la gran transformación española, sino el responsable de que esa transformación, inevitable con la llegada del capitalismo avanzado europeo, se desplazase sin diques hacia el pelotazo económico, la corrupción política y el olvido. La entrada en la OTAN, además de alimentar a destiempo una voluntad militarista que desembocó en los desmanes internacionales de Bush, significó el olvido del siglo XX español. La barbarie de la Guerra Civil había extendido entre nosotros una voluntad pacifista que se perdió de golpe. Y el GAL acabó con la inocencia del Estado democrático que habíamos imaginado después de muchos años de dictadura. Felipe González nos invitó a olvidar las lecciones del “nunca más” que nos había dejado nuestra maldita historia reciente. Entre otras cosas, una biblioteca debe ser un recinto de la memoria.
Pero el malestar ante la idea de una Biblioteca Pública Felipe González no se debió a mis opiniones sobre su significado histórico. Fue otra cosa. Me incomoda desde hace meses la conciencia de que la política está fuera de lugar, llena de espuma sucia, convertida en un circo mediático de ida y vuelta. Estoy cansado de entrar en un taxi y que una emisora de radio descuartice al presidente Rodríguez Zapatero o que en la barra del bar un corro de amigos se alarme por la gran amenaza que supone la llegada de Rajoy al poder. En los últimos días, con las revueltas árabes, se ha hablado de la muralla de dictadores que Occidente colocó en el Norte de África para ocultar sus negocios y controlar a las víctimas. Pues bien, la política en España se ha convertido en una muralla que oculta a los verdaderos culpables de la situación económica, a los poderes reales del país.
Los políticos sólo son responsables indirectos de la situación. Se critica mucho a Rodríguez Zapatero por el paro en España. Bueno, pues conviene recordar que él no ha despedido a nadie. ¿Por qué no criticar a los grandes ejecutivos que hacen negocios, degradan las condiciones laborales y despiden sin respeto al capital humano de sus empresas? Zapatero es responsable de haber facilitado una legislación al servicio de los poderes económicos. Pero su servidumbre política no puede ocultarnos el nombre de los verdaderos causantes. Y esos nombres nunca aparecen en la barra de los bares o en la emisora del taxi.
La muralla mediática de la política consolida la muralla política de los medios. Habría que empezar a preguntarse qué es de verdad una noticia política. ¿Son noticias políticas los chistes de fin de semana con los que Blanco ejercita su ingenio despectivo contra Rajoy y Cospedal arremete de forma demagógica y calumniosa contra los socialistas? Hemos llegado a una situación en la que el 90% de las entrevistas y declaraciones de los políticos son prescindibles y dañinas, porque no aportan nada y sólo sirven para desacreditar su función imprescindible. Con todas las cosas dignas de información que tiene la realidad, deberíamos empezar a desnudar la política, darle protagonismo sólo cuando ofrezca un dato objetivo, una idea, una ley, pero no una calumnia o un chiste demagógico. Si nos olvidamos un poco del rugido de las fieras, podremos descubrir cómo actúan los látigos de sus domadores.
Las cosas en su sitio, y la política también, si es que pretendemos dignificarla. Una Biblioteca Pública de Sevilla debería llevar el nombre de Bécquer o de Machado. Cernuda ya tiene una modesta biblioteca de barrio.

miércoles, 26 de enero de 2011

Gentuza

Tenemos mucho, mucho de lo que asombrarnos, mucho de lo que llorar.

Mientras el PP se frota las manos al conseguirse quedar en dique seco mientras las derechas también nacionalistas pero periféricas éstas apoyan al PSOE en su cruzada contra una vida laboral digna y una jubilación decente, Llamazares tuvo ayer un día de éxitos (al menos dialécticos).  Increpaba el PSOE por ese asunto cuando, sin tiempo para descansar, dejó dicha la frase del día:

"No es una nacionalización de las cajas de ahorros, es una privatización con dinero público"

Y razón no le falta.  Ya hace tiempo que hemos dicho que las Cajas de Ahorro en particular y la banca en general está jodida, pero que muy jodida.  A tal punto que ni tan siquiera los lectores neocon de este blog han negado nunca esta evidencia.

Sí, hace falta nacionalizar la banca, ahora más que nunca, o al menos, como dice Llamazares y su gente, crear un banco público, uno sólo, pero uno.  Y eso que la ocasión la pintan calva como se suele decir, pero ni por esas.  Todos sabemos que lo público conduce al fracaso más absoluto debido a su mala gestión y allí están los ejemplos: en plena crisis la Seguridad Social sigue teniendo superávit mientras que los fondos de pensiones privados tienen pérdidas y a los bancos privados hay que salvarlos de su ruina con dinero público, ese que no gestiona bien.

Pero no era ese el apelativo cariñoso con el que me desayuno hoy en este post aunque bien podríamos decir que está destinado a los mismos.  Me explico.  Resulta que Rajoy, muy cuco él, este fin de semana en olor de multitudes se saca de la manga una propuesta demagoga y populista sobre las pensiones de diputados y senadores.  El caradura se olvida decir que unas semanas antes había votado en contra de la misma propuesta formulada por UPyD.  (Junto al PSOE, todo hay que decirlo)

Pues para acabar de desnudar al rey, los de IU, en una estrategia nada habitual en ellos, es decir, con reflejos políticos, van y proponen en el Congreso que les quiten el sueldo a Felipe y Aznar con el argumento de que son unos caraduras (lo cual es cierto, otro nuevo acierto de Llamazares) pero van los tipos esos y nuevamente votan conjuntamente PP y PSOE en contra para demostrar que, efectivamente, lo que tenemos en este país es una democracia que responde a las inquietudes ciudadanas.

Lo que decía: gentuza

lunes, 15 de noviembre de 2010

A propósito de Felipe

No, no había entrado a valorar las declaraciones de Felipe González sobre sus problemas éticos y la oportunidad de acabar con la cúpula de ETA.  Y es una lástima.  Qué decir de este personaje, tan sólo que una vez fue un demócrata pero que con el paso del tiempo tuvo dudas y quizá ya no lo sea.

¿Qué me lleva a esta reflexión?

Un magnífico artículo de Juan Carlos Monedero publicado el pasado Sábado en Público titulado EL EXTRAÑO OTOÑO DE GONZÁLEZ y que paso a reproducir íntegramente:

Se desnudan los ex presidentes sólo bajo fuego amigo. De ahí que suela ser más previsible el lugar que el contenido. Las primeras lluvias del otoño nos traen las reflexiones de Felipe González.
Afirma el que fuera primer presidente socialista que estuvo de su mano volar a la cúpula de ETA. Y que anduvo pensándolo y pensándolo. Y que no lo hizo. Pero que le hubiera bastado chascar los dedos. ¿Tan sencillo era? Igual es por el otoño que avanza, pero el escalofrío es inevitable. Imaginemos que hubiera mandado reventar sin juicio a esos ciudadanos (terroristas, pero ciudadanos), ¿lo habría reconocido como hizo Margaret Thatcher con los miembros del IRA asesinados en Gibraltar en 1988, o se los hubiera endosado a los GAL? La respuesta parece sencilla. Otro acto de incontrolados. Asuntos de esa democracia que, decían, gozaba de tanta calidad como para hacerla
exportable. La derecha, tan católica, hubiera dicho: no hay mal que por bien no venga. Y Fraga, con el franquismo aún caliente en los tirantes y en los nudillos, hubiera soltado alguna fresca de esas que helaban el aliento y detenían el tiempo. Los demás apenas contaban.

Pasado el tiempo, el ex presidente hace balance. No sabe si se equivocó. Lo que quiere decir que rondan por su cabeza profundas razones para pensar que quizá hubiera debido dar la orden. Qué firmeza moral en esa duda: ¿asesino a unos cuantos seres humanos o no los asesino? Mira que le veo ventajas… Hubiera salvado vidas, dice. Cosa poco creíble. Como esos ajustes de cuentas entre mafias, cárteles o grupos fuera de la ley, hubiera alimentado odio y algunos centenares se hubieran sumado a la lucha armada con razones que antes no tenían. La tesis absurda de ETA (esto es una guerra) habría cobrado fuerza. Más dolor, más odio, más rencor, más problemas. El avance hacia su propio otoño podía haber reforzado el humanismo en Felipe González. Pero ocurre todo lo contrario. Nicolás Salmerón, presidente de la I República española, nunca lamentaría haber renunciado por no querer firmar penas de muerte. Y eso que eran legales. Tiene razón Felipe González. Ya no hay estadistas como los de antes.
“Una de las cosas que me torturó durante las 24 horas siguientes fue cuántos asesinatos de personas inocentes podría haber ahorrado en los próximos cuatro o cinco años”. Salvar vidas…Fue el argumento para explicar las bombas de Hiroshima y Nagasaki. El argumento, que no la causa real. Se lanzaron para frenar el avance soviético por el Pacífico y hacer un recordatorio a la URSS de que Estados Unidos iba a ser la nueva potencia mundial. ¿Cuál hubiera sido la verdadera razón de González? ¿Salvar vidas de inocentes? No. En democracia, no. Ejecutar sin juicio para defender la inocencia de la ciudadanía es una perversión del orden democrático. Con nuestros impuestos. Da más luz pensar en una débil democracia procedente de una débil Transición que había dejado intactos los servicios de seguridad del franquismo. Una débil democracia que no dudaba en aplicar lo que Franco había hecho con los republicanos: ejecuciones extrajudiciales. El peso del franquismo sociológico era demasiado fuerte. Ya lo había anunciado el estadista González: las democracias se defienden también en las alcantarillas. Era una de las posibles concepciones de la democracia: democracia de alcantarilla. Otoñal, González se despoja de prejuicios propios de demócratas buenistas. Hide vence al doctor Jeckyll. Son los privilegios de los estadistas en el otoño de su sabiduría.

“Es que todavía hoy no se puede contar eso…”. No estaría de más escuchar alguna verdad. Nos dejó a Aznar subido en la prepotencia de vencer a un Gobierno corrupto; a Fraga convertido en la prueba de que se podía ser demócrata sin ser antifranquista; a la Iglesia subida a los altares y al monte; a una monarquía con una querencia excesiva a ir de caza con amigos de lo ajeno (los Albertos, Colón y Prado de Carvajal, Mario Conde, De la Rosa), pero encubierta en un relato de papel couché y glamour. ¿Qué se puede contar, Sr. González? Mirando hacia atrás, le preocupa sólo la corrupción. No nos gustan los ladrones. Somos cristianos viejos y de dinero no hablamos. Sin embargo, lo del GAL, nos dice usted sin decirlo, no quita prestigio. Eso de poder mandar asesinar es de auténticos hombres de Estado. Y se atreve a citar a Azaña. Repase el debate parlamentario sobre los sucesos de Casas Viejas. Notaremos una gran diferencia entre el Azaña dolido y el jactancioso que afirma: los pude volar a todos. Me debéis la vida. Tanto que aún me permito preguntarme si no debí hacerlo. “No te estoy planteando el problema de que yo nunca lo haría por razones morales. No, no es verdad”. Los estadistas como González no tienen problemas morales.
Queda otra pregunta en el aire. ¿Por qué ahora? ¿Para ayudar en el fin de ETA o para complicarlo? ¿Es una simple afirmación personal? ¿Se siente fuerte ahora que ha doblegado al impertinente Zapatero que no había querido escucharle al comienzo? ¿Está cobrando la foto malditizada en donde abraza a Vera y Barrionuevo a la entrada de la cárcel de Guadalajara? ¿Se está postulando a algún cargo internacional?
Me perdonan, pero, al menos desde Maquiavelo, la ingenuidad no es pasto de la política. Aunque algunas viejas ecuaciones parece que se van despejando.

Juan Carlos Monedero es profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid


Se puede leer en su fuente aquí

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Más maría

No soy yo, ahora es Felipe (un poco tarde ¿no?) quien aboga por reconducir el debate sobre las drogas.

Sí, sí, Felipe González Márquez, el Ex, el icono vivo de los psoelistas españoles.

Es llamativo, pero obviamente lo enlazo con el post que sobre la marihuana escribí ayer y sobre el debate que se propició.

Más vale tarde que nunca.

martes, 3 de febrero de 2009

Zapatero y la banca

Otra vez se han reunido. Esta vez en mesa de trabajo y sillas de oficina (eso se han encargado de recalcarlo todos los medios) no como la anterior que fue en un cómodo tresillo. ZP está indignado. Despúes de haber dado miles de millones de euros a la banca para que fluya el dinera a las PYMES, éste no llega. ZP está indignado. Amenaza con que el Estado tiene más recursos para obligarles.

Mientras tanto en los USA y en GB se plantean sin ambages la nacionalización de la banca (nacionalización capitalista, no de otro corte, no vaya ustedes a creer). En Alemania el gobierno de socialdemocrátas y conservadores también debate este asunto. En España la banca anuncia beneficios (ignoro si incluye los dineros públicos en su cuenta de resultados)

Y es que el problema es que el dinero no fluye. Los bancos no descuentan el papel de las pequeñas empresas. No es que no den crédito al consumo, lo que me parece correcto, lo grave es que no negocian las operaciones entre empresas. Las estan ahogando literalmente. Y eso es grave ya que el 80% de los puestos de trabajo los producen las PYMES. Y sin estas empresas no hay país. Así de claro. Así de contundente.

Una opción es que el dinero público, de los contribuyentes, en vez de ir a la banca privada fuese directamente a quien lo necesita. Claro que para eso haría falta una herramienta que permitiese aplicar (con garantía) las políticas del gobierno. Eso se llama banca pública.

¿Hay que montar una banca pública? ¿Hay que nacionalizar la existente?

Miren ustedes. En España había una banca pública. Se llamaba Argentaria. Era el resultado de la fusión de un montón de bancos públicos siendo Caja Postal el más reconocible. Su sistema de oficinas era el mayor de España. Allí donde había una estafeta de correos había una oficina bancaria. Es más, allí donde llegaba un cartero (mundo rural) llegaba Caja Postal. Sin embargo la pérfida derecha la privatizó. Sí, sí, la pérfida derecha.

Todo comenzó en 1993... ¿Cómo, qué entonces no estaba la pérfida derecha en el poder?. Bueno estaba Carlos Solchaga de Ministro de Hacienda y Felipe González como Presidente. El PSOE gobernaba con mayoría absoluta.

Bueno, iba diciendo que en 1993 se inició el proceso de privatización de Argentaria que culminó en el año 98. Sí, sí, ya sé que ustedes dirán que no lo hizo todo el PSOE, que quien realmente terminó la faena fue el PP. Y efectivamente, tienen razón. Para terminar con la banca pública en España hicieron falta faenas de aliño, un largo proceso y la participación de toda la pérfida derecha, no sólo de una parte. ¿Ven como tengo razón?

Bueno. Ahora hace falta una banca pública. Tendrán que comprarla, crearla, nacionalizarla... algo para que los dineros del contribuyentes lleguen donde tienen que llegar y no pasen a engrosar las cuentas de resultados de los Botín y compañía. Bueno, tendrán que hacerlo si realmente quieren que el dinero fluya en el sistema económico, que a lo mejor lo que pretenden es otra cosa

martes, 25 de noviembre de 2008

LUKOIL

Antes que nada he de adelantar mi más absoluto desconocimiento del funcionamiento de las reglas del mercado. Yo pensaba que sabía algo, pequeños rudimentos, algunas nociones, pero he de confesar que tras la polémica de la compra de REPSOL, primero por GAZPROM y después por LUKOIL no entiendo nada. Pero nada de nada.

¿En qué quedamos? ¿Dejamos actuar al mercado o no?.

Por partes. Primero se dijo que privatizar los sectores estratégicos de la economía española era bueno para la economía y por lo tanto para España (por cierto que entonces no se llamaban sectores estratégicos, eso es ahora, pero bueno). Que el Estado no debía intervenir en la economía y que la libre competencia y el acabar con los monopolios redundaría en un beneficio para los consumidores (nótese que ya entonces perdimos el status de ciudadanos por el de consumidores, los derechos no son los mismos y sí las obligaciones). Ese discurso sirvió para IBERIA, para TELEFONICA, (así, sin acento, como gusta ahora), para la banca pública (ARGENTARIA) y amenazó a los servicios postales, sanitarios, educativos, pasando por supuesto por la Seguridad Social.

La primera contradicción era idenficar empresa pública con monopolio. Se podría haber abierto el mercado a la libre competencia de otras empresas sin vender la empresa pública, pero entonces la marea neoliberal (o neoconservador, según se lea), no admitía réplica.

Posteriormente esta actuación permitió que estas nuevas empresas pudiesen compar a otras de otros países, por ejemplo en toda sudamérica, con especial incidencia en Argentina por sus efectos devastadores que posteriormente se pudieron comprobar, (más bien los argentinos, claro) y eso que no eran empresas de la Unión Europea. (Guarden ese dato en la memoria, el que los países sudamericanos no son de la Unión Europea, algo claro y evidente pero que parece ser ahora preocupa)

En tercer lugar las acciones quedaron, tras un proceso de anuncios pagados y sin pagar en los medios de comunicación, en manos de unos cuantos accionistas minoritarios (el consumidor que compró estas acciones) y otros no tan minoritarios (los ricos de siempre y los nuevos ricos que se cultivaban a la sombra del poder, da igual de cual, del PP o del PSOE), y se nos hizo creer que esas empresas continuaban siendo españolas porque entre otras cosas cotizaban en Wall Street.

Con el paso del tiempo se iniciaron procesos de OPA's hostiles y amables a algunas empresas privatizadas con intervención política (ENDESA por poner el ejemplo más reciente)

Y por fin llega la noticia de que una (s) empresa (s) rusa (s) quieren comprar un sector estratégico. Y allí tenemos a los defensores del libre mercado diciendo que si quien compra es ruso (su dinero no debe de valer) está mal y que si quien compra son Los Albertos, Mario Conde, Botín, o gentes de ese calado, está bien. Y el argumento es doble. Por una parte dicen que los rusos no son parte de la Unión Europea (caramba, tampoco lo es Argentina. ¿Es que hay dos varas de medir, una para comprar y otra para vender?) y la otra es que un sector estratégico como es la energía no puede quedar en manos extranjeras (según, si es Italia sí por ejemplo con ENDESA)

Flipante. No lo entiendo. Si es estratégico, coño, no lo vendas, es decir, no lo privatices. Pero allí tenemos el debate. Un debate en el que intervienen los pesos pesados: Felipe González y Aznar (por cierto nuevamente coincidiendo) pero sin dar otros argumentos que los expresados más arriba.

Pero el mal de fondo es mayor que todo esto. Y es que en España, (como en casi toda Europa) se está viviendo un proceso de descapitalización y hace falta dinero, venga de donde venga. Esto no es nuevo. A los bancos de USA ya han llegado los Fondos Soberanos (Fondos de inversión que se dedican ha comprar cosas por el mundo a bajo precio y que son 100% de los Estados a quienes representan) con la intención de salvar su deteriorada economía. Ellos, los yankis no lo han visto muy bien, pero como son gente práctica han dicho que bueno, que bienvenido el dinero de Kuwait, de Arabia Saudita, de China, de Rusia, de Venezuela...

En España, que nos la cogemos con papel de fumar discutimos si son galgos o podencos, pero parece claro que al final, LUKOIL o quien sea comprará a precio de saldo nuestas empresas privatizadas. Claro que los defensores del libre mercado pondrán el grito en el cielo y pedirán una intervención directa del gobierno de turno, sea el que sea, pero no explicarán mucho más, entre otras cosas porque no tienen argumentos.

jueves, 6 de noviembre de 2008

OBAMA

¿Realmente representa Obama el cambio? ¿Significará Obama el principio del cambio, no sólo en los EE.UU. sino en el resto del mundo? Por la lectura de las declaraciones de la socialdemocracia española así parece. Parece como si el éxito de Obama en las elecciones yankies fuese un éxito personal de nuestro PSOE. No se habla de otra cosa y existe una extrana sonrisa (cannabica, diría yo) en los rostros de los dirigentes del PSOE (me van a permitir que no diga de los socialistas españoles por motivos obvios, quizá podríamos llamarlos psocialistas que se acerca bastante a lo de pseudosocialistas, pero tampoco es eso, que hay gente de buena fe), en fin, que a lo que parece es una nueva victoria del PSOE sobre el PP.

Y sin embargo Jorge Moragas ha dejado dicho, a quien le quiera oir, que Obama está a la derecha del PP español. ¿Irracional?. No lo creo. Obama es (o será) el nuevo presidente de los EE.UU. es decir, que su margen de maniobra es grande, en el espacio ideológico en que se mueve. Y no puede ser de otra manera, en los USA no hay izquierda, ni tan siquiera hay socialdemocracia. Sólo hay derecha. Veamos: Su postura sobre Palestina será... y sobre Afganistán será..., sobre el Estado y el mercado... sobre las bases militares que tienen a lo largo y ancho del mundo... sobre el modelo económico...

Y sin embaro Obama representa un cambio, pero yo no creo que en la cuna del Imperio se esté produciendo un cambio del César que cambie los destinos del mundo, más bien al contrario, que en la periferia del Imperio se ha producido un cambio que ha forzado a poner a un nuevo César acorde con lo que está pasando.

A la hegemonía económica incuestionable que tenía hace unos años le ha salido un duro competidos, China, que crece de forma imparable; en su patio trasero lo más dulce que tiene es Lula, pero cada vez tienen más fuerza los Evos, Chavezs, Correas... no sólo por los que están en gobierno, sino porque cada vez tienen más fuerza en la oposición. Miremos que todo el continente sudamericano, excepción hecha de Colombia y Perú, de una u otra manera está en manos de la izquierda y ¡qué izquierda, esa maldita que mira con buenos ojos a la Cuba de Fidel!; las dos guerras en las que se encuentra metido no tienen salida victoriosa y han supuesto que el mundo islámico tenga una opinión unánime respecto a occidente, lo nunca visto; el modelo económico que representa se ha hundido, no sólo en lo financiero internacional, sino en lo productivo, ya no son la fábrica del mundo y su deuda real no deja de aumentar, de hecho los USA viven del crédito del resto de países; en el plano interno 50 millones de ciudadanos americanos no tienen ningún tipo de atención sanitaria y lo que es peor, su modelo económico (el mismo que el de la socialdemócrata europa, por cierto) ha desmantelado al sector productivo y ahora tienen dependencia exterior casi absoluta.

En definitiva, Obama no es el principio de cambio, es el resultado del cambio. Y aún así con no mucha diferencia en el respaldo popular, tan sólo un 5% de los votos, no tanto.

Mientras tanto, los medios de formación de masas (es decir, la TV y demás) hablan del cambio y en un ejercicio cirquense de trapecio lo identifican con el año 82 y ¡entrevistan a Felipe González! Bueno, no es de extrañar nada de lo que pasa, en Francia Sarkozy es de Obama, como aquí ZP. Y eso que Sarkozy era el modelo del PP.

¿Tendrá razón Moragas?